Enfermedades y salud

Garrapatas en mascotas: enfermedades, prevención y extracción correcta

Las garrapatas no solo dan asco: transmiten enfermedades graves como ehrlichiosis y anaplasmosis. Aprende a prevenirlas y a retirarlas correctamente si aparecen.

Veterinario revisando a un perro por garrapatas

Las garrapatas son uno de los parásitos externos más peligrosos que puede tener una mascota, y también para las personas que conviven con ella. No son solo un problema estético o de higiene: son vectores de enfermedades bacterianas y protozoarias que pueden ser graves, crónicas e incluso mortales si no se tratan a tiempo.

En Chile, la garrapata más común es la Rhipicephalus sanguineus (garrapata café del perro), presente todo el año pero con mayor actividad entre primavera y otoño. Otras especies como Amblyomma y Haemaphysalis también se encuentran en zonas rurales y campestres.

Enfermedades transmitidas por garrapatas en Chile

Ehrlichiosis canina

Causada por la bacteria Ehrlichia canis, transmitida principalmente por R. sanguineus. Afecta a los glóbulos blancos y plaquetas.

Fases:

  • Aguda (1-3 semanas): fiebre, letargo, pérdida de apetito, ganglios inflamados, secreción ocular y nasal, tendencia al sangrado
  • Subclínica: el animal parece recuperarse pero el parásito permanece en el organismo
  • Crónica: la más grave. Anemia severa, pérdida de peso extrema, sangrados espontáneos, daño renal. Puede ser fatal

Tratamiento: doxiciclina por al menos 4 semanas. La detección temprana es fundamental.

Anaplasmosis

Causada por Anaplasma platys y A. phagocytophilum. Similar a la ehrlichiosis, afecta plaquetas y puede causar trombocitopenia cíclica.

Hemobartonelosis (en gatos)

Las garrapatas también pueden transmitir Mycoplasma haemofelis en gatos, causando anemia hemolítica.

Rickettsiosis

Aunque menos frecuente en Chile que en otras regiones, algunas especies de Rickettsia son transmisibles y pueden afectar también a los humanos.

Cómo detectar garrapatas

Las garrapatas se adhieren preferentemente en:

  • Cuello, orejas y zona periauricular
  • Entre los dedos de las patas
  • Axila e ingle
  • Alrededor del ano y vulva
  • Párpados

Revisa a tu perro palmo a palmo después de cada paseo por zonas de vegetación. Las garrapatas jóvenes (ninfas) son muy pequeñas —del tamaño de un punto de lápiz— y fáciles de confundir con una mota de suciedad.

Cómo retirar una garrapata correctamente

Este punto es crítico. Muchas personas cometen errores que aumentan el riesgo de contagio:

Lo que NO debes hacer:

  • No aplastes la garrapata con los dedos
  • No la quemes con fósforo o cigarrillo
  • No la cubras con vaselina o aceite
  • No la saques tirando sin girar (puedes dejar el capítulo enterrado)

Lo que SÍ debes hacer:

  1. Usa una pinza extratora o pinzas de punta fina
  2. Agarra la garrapata lo más cerca posible de la piel
  3. Gira en sentido antihorario con tracción suave y constante
  4. Verifica que hayas sacado la cabeza completa (no debe quedar nada enterrado)
  5. Limpia la zona con antiséptico
  6. Guarda la garrapata en un frasco con alcohol por si el veterinario necesita identificarla
  7. Lávate las manos inmediatamente

Prevención: la clave

El mejor tratamiento es la prevención. Existen múltiples opciones antiparasitarias:

ProductoDuraciónAdministración
Pipeta (Frontline, Bravecto, etc.)1-3 mesesTópica
Pastillas (Bravecto, Nexgard, Simparica)1-3 mesesOral
Collar antiparasitario (Seresto)8 mesesCollar
Spray antiparasitarioSemanasTópico

Habla con tu veterinario para elegir el producto más adecuado según el peso, edad y estilo de vida de tu mascota. Ningún antiparasitario tiene 100% de eficacia, por lo que la revisión manual sigue siendo necesaria.

Importante: el tratamiento antiparasitario también protege a las personas que viven con la mascota, ya que las garrapatas pueden saltar del animal al humano.

Si sospechas que tu mascota fue infectada

Ante cualquier signo de ehrlichiosis u otra enfermedad transmitida por garrapatas (fiebre, letargo, pérdida de apetito, sangrado), ve al veterinario sin esperar. Un hemograma y una serología específica confirman el diagnóstico. El tratamiento temprano marca toda la diferencia.

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